Se centra en la modificación temprana de patrones de pensamiento y comportamiento.
Además, dado que su aplicación se adapta a las necesidades individuales de cada persona, ofrece una vía prometedora para mejorar la calidad de vida y la integración social de los niños afectados.
Algunos beneficios:
- Desarrollo de habilidades de afrontamiento: La terapia enseña a los niños habilidades prácticas para manejar el estrés, la ansiedad y otras emociones difíciles. Esto puede incluir, técnicas de relajación y respiración profunda. Pero también reestructuración cognitiva y resolución de problemas.
- Reducción de síntomas: Se ha demostrado eficaz en la reducción de síntomas de trastornos como la ansiedad, la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), TDAH y otros problemas emocionales y de comportamiento.
- Mejora del funcionamiento social: Ayuda a los pequeños a desarrollar habilidades sociales y de comunicación más efectivas, lo que puede mejorar sus relaciones con compañeros, familiares y maestros.
- Fomento de la autoestima: Al enseñar a desafiar y reemplazar pensamientos negativos o distorsionados, puede ayudar a trabajar la autoestima en los niños y fortalecer su autoconfianza.
- Prevención de recaídas: Asimismo, este enfoque no solo aborda los síntomas actuales, sino que también brinda herramientas y estrategias para prevenir recaídas en el futuro, lo que promueve un mayor bienestar a largo plazo.
- Apoyo a los padres: Finalmente, a menudo incluye sesiones de trabajo con los padres para ayudarles a comprender los problemas de sus hijos y enseñarles estrategias efectivas para apoyar el progreso de estos fuera de las sesiones de terapia.
Todos tenemos pensamientos o patrones mentales inadecuados que nos meten en problemas de manera constante. Esto es debido a las creencias que se instauran en nuestra cabeza. Por eso, la terapia cognitivo conductual en niños trabaja en cambiar esos pensamientos y en modificar sus conductas, a través de cuentos, personajes, juguetes…

¿ME LO CUENTAS CON MUÑECOS?
El juego es una parte vital del desarrollo infantil. Proporciona a los niños una oportunidad de aprendizaje y les ayuda a desarrollar habilidades importantes que serán esenciales para su éxito en la vida adulta. Además, el juego también puede ayudar a los niños a reducir el estrés y la ansiedad, y a mejorar su bienestar emocional y mental. Cuando los niños juegan, se sienten libres para expresar sus emociones y sentimientos, lo que puede ayudarles a procesar y comprender mejor sus propias emociones y las de los demás.
La terapia con muñecos es un canal de comunicación que nos permite analizar e interpretar las vivencias, emociones y sensaciones del niño, sin tener que recurrir a la exposición verbal, ya que en algunas situaciones crea malestar, o negativa a contar el problema.
El trabajo con muñecos permite explorar la imagen y analizarla, y buscar los caminos para su solución, incidir cambios en la misma y proponer movimientos que alivien el malestar o que favorezcan la aceptación de realidades que no se pueden modificar.


